Murallas de Lugo

Las Murallas de Lugo, que rodean el núcleo de la ciudad a lo largo de más de dos kilómetros son el emblema de la urbe conocida en tiempos como Lucus Augusti, una de las ciudades romanas por excelencia, y en su interior podemos encontrar la multitud de yacimientos arqueológicos, restos de calzadas, termas y balnearios que nos recuerdan el paso del Imperio Romano para imponer la Pax en nuestro territorio y aprovechar las posibilidades mineras y metalúrgicas de la región.

La Muralla de Lugo, huella del Imperio Romano

El casco histórico de la ciudad bimilenaria de Lugo está totalmente rodeado por las Murallas.

Fue incluida en la exclusiva selección de monumentos Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, tras una larga campaña de promoción y lucha para llegar a conseguir esa distinción, además se encuentra hermanada con la Gran Muralla China de Qinhuangdao desde el día 6 de octubre de 2007.

A día de hoy la importancia de las murallas para la ciudad de Lugo es fundamental, tanto como seña característica, como atracción turística principal para los visitantes, junto a las fiestas de San Froilán, como elemento integrador de la parte antigua y la parte nueva de la ciudad.

Origen de Lugo

La ciudad de Lugo, Lucus Augusti para los romanos, es la ciudad más antigua de Galicia, ya que fue fundada por el legado del emperador Augusto, Paulo Fabio Máximo, sobre el año 15 antes de Cristo, y ya desde aquel tiempo tuvo gran prominencia y actividad, con calzadas que unían Lugo con Astorga (Asturica Augusta), Betanzos o Padrón (Iria Flavia).

Cuenta la leyenda que la ciudad de Lugo fue fundada por los romanos a partir de un campamento creado en un bosque consagrado al dios celta Lug en una inmensa carballeira que dio lugar a Lucus Augusti.

Características de la Muralla

El mayor ejemplo de la grandeza de la ciudad en su época romana son sus murallas, una obra majestuosa con más de dos kilómetros de longitud (exactamente 2117 metros) que rodean más de 34 hectáreas, una altura que llega a los 14 metros y seis metros de espesor. Las torres, que llegaron a ser 85 en su máximo esplendor, tenían un diámetro de alrededor de 10 metros y se accedía desde el interior de la propia muralla gracias a un sistema de escaleras de madera, por la que subían los romanos para ejercer su función defensiva y de vigilancia.

Uno de los cubos derruidos a lo largo de la historia, en este caso, cercano a la puerta Miñá fue destruido porque se pensaba que había un tesoro enterrado.

Para completar el sistema de seguridad romano también contaban con una serie de fosos de veinte metros de ancho y cinco de profundidad para imposibilitar el asedio y la creación de túneles para acceder a la fortificación.

Por si quieres conocer más detalles técnicos de su arquitectura y construcción, podemos decir que está formada por materiales presentes en la zona, miles de piezas de pizarra para el exterior de los muros y granito para las puertas y refuerzos de las citadas torres. Su construcción siguió el sistema desarrollado por Vitruvio (Arquitecto, escritor, ingeniero y tratadista romano del siglo I a.C.) y que fue muy utilizado en fortificaciones romanas.

Historia de las Murallas de Lugo

Aunque durante mucho tiempo se pensaba que había sido el propio Augusto el que ordenó la construcción de las Murallas, ahora se sabe que su creación comienza más allá del año 270 d.C., pudiendo ser en tiempos de Diocleciano (284-305), para potenciar el dominio del Imperio Romano sobre la zona, debido a su papel defensivo.

Además de lo que te hemos contado hasta ahora, en las Murallas de Lugo también destaca su condición única, ya que es de las pocas fortificaciones romanas que se mantienen en la Península Ibérica y, sin duda, las mejor conservadas. Y lo que es más llamativo todavía, es la única muralla de todas las construidas por los romanos a lo largo de todo su Imperio, que llegó a ocupar tres continentes, que mantiene su circuito íntegro.

¿Sabías que a finales del siglo XIX surgieron grupos antimurallistas que defendían derribar la Muralla de Lugo porque, en su opinión, frenaba el crecimiento de la ciuidad? Este movimiento terminó en 1921 cuando fue incluido en la lista de Monumentos Nacionales.

Para destacar su grandiosidad, podemos comentar las palabras del insigne escritor gallego, Manuel Murguía (marido de Rosalía de Castro y creador de A Academia Galega da Lingua) que cuenta que el rey Alfonso II el Casto dijo que los muros de Lugo fueron los únicos de la Península Ibérica que resistieron los ataques árabes.

Aunque a lo largo de los siglos posteriores ha tenido multitud de reparaciones debidas al propio desgaste producido por el tiempo y por miles de vicisitudes totalmente entendibles, la Muralla de Lugo mantiene el aspecto que definió para ella Vitruvio.

A partir de mediados de los años 50 del siglo pasado comienza la restauración actual de la Muralla, en este proceso se han expropiado edificios pegados a la construcción, derribándolos y reconstruyendo tanto la superficie de la muralla como más de 10 de los cubos originales.

La Guerra Carlista, que tuvo lugar en el primer tercio del siglo XIX, provocó que la muralla volviese siglos después a su función original, ya que se reconstruyeron fortines y puertas para proteger la ciudad.

Restos romanos en Lugo

Debido a la antigüedad de la ciudad, Lugo mantiene grandes trazas de la época romana, como el puente romano utilizado para salvar el río Miño, la Casa de los Mosaicos, expuestos en el centro de la ciudad, unas termas ubicadas en el Balneario de Lugo o, en el Museo Provincial, el mosaico dedicado al mito de Dédalo y Pasifae, también podemos encontrar restos de templos, inscripciones y diversos edificios herencia del legado romano.

Información para visitar las Murallas de Lugo

El visitante puede contemplar la ciudad entera subiendo a sus murallas y caminando por su adarve de cuatro metros de ancho, tal como hicieron nuestros antepasados hace más de dos milenios.

Cómo llegar a las Murallas Romanas de Lugo

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Fuentes, fotografías y enlaces utilizadas en el artículo